Esa es la pregunta que le hago a esos amigos que me comparten su interés de hallar una pareja estable mientras que en su interacción social, no reflejan la más mínima expresión de seriedad hacia el manejo de las emociones ajenas o peor aún, no saben responderse el por qué quieren tener una relación formal.

Somos educados para aspirar a vivir en pareja, factor que se hace determinante en
nuestra vida adulta. Pero, ¿realmente estoy listo para tener una relación estable? Esa
es la pregunta correcta que no nos hacemos en esa obsesión impuesta de conquistar a
alguien a quien podamos poseer. El error inicial consiste en percibir el amor como una
posesión cuando el amor es libre y el que ama saludablemente, se respeta, se ama y
sabe lo que quiere.


Podemos escribir exhaustivamente sobre este tema, pero quiero compartir contigo mi
visión en torno a esto desde mi experiencia, que no es la tuya pero tal vez te ayude a
trazar un mapa en esa búsqueda personal de amor, de comprensión y de ese alguien
que llene tu mente de locura y tu vida de estabilidad. Todos queremos una pareja pero,
¿qué estás haciendo para lograr conquistar ese corazón soñado?


Primero; tienes que preguntarte si realmente deseas una pareja estable o simplemente
la anhelas porque es la definición general y errónea del amor. Es momento de hacerte
un análisis para determinar si estás dispuesto a balancear tu vida en unas cosas para
obtener otras, o simplemente no es el momento de estar con alguien. De ser así,
disfruta estar contigo y enfócate en el cumplimiento de metas que te dirijan a la
autorrealización. Tienes que negociar contigo en virtud de lo que planeas obtener ya que aspirar a
tenerlo todo de una manera obsesiva es irresponsable, tóxico y solo te ganará sufrimiento.

El amor no está en el ego

Segundo; la pareja estable anhelada usualmente no la encuentras en el cuarto oscuro.
Te daré la oportunidad de interpretar el “cuarto oscuro” de la manera que desees; pero
yo lo veo como ese comportamiento muy normal en cierta etapa de vida, que nos lanza
a prácticas que más bien persiguen satisfacer egos y placeres momentáneos. Si
quieres hallar a alguien que cumpla tu expectativa de compromiso serio, debes estar
consciente que las probabilidades de encontrarlo sin antes abandonar prácticas de
descontrol y auto placer, disminuyen. No es imposible, pero es cuesta arriba y aquí la
idea más allá de pasarla bien es ser feliz y con la menor de las resacas posibles.

¡No te alarmes! A tu vida puede llegar esa pareja que comparta tus intereses, logrando
y practicando juntos el tipo de relación que les brinde la felicidad esperada, pero eso
debe venir como resultado de un proceso de conocerse, de amarse y de respetarse.
Ese panorama florece lejos de distractores que de seguro arruinarán tu relación antes
que inicie o mínimo dilatará un importante e impostergable proceso de madurez entre
ambos.

Trata a los demás como quisieras que te traten
Tercero; sé claro y abandona la mala costumbre de jugar con los sentimientos de los
demás. Eso es parte de saber lo que quieres. No existe nada negativo en simplemente
querer sexo, pero hay todo de malo cuando no existe una comunicación clara al
respecto.

Crecí rodeado de tabúes que me impidieron ser claro en muchas ocasiones de mi vida.
Temía ser sincero y herir a la otra parte, más sin embargo terminaba hiriendo peor. Me
costó mucho aprender a ser responsable no solo con mis sentimientos sino con los de
aquellos que llegaban y se iban de mi vida.

El sexo está muy ligado a todo esto, por eso resulta innegociable discernir el interés
real que nace en nosotros hacia esa persona. Cuando nos sinceramos en nuestra
intención con nosotros mismos y con los demás, acercamos al punto de vivirlo ese
momento en que inesperadamente nos encontramos con ese valiente que entienda
nuestra locura y la abrace.