in

Pecado nefando

Muchas han sido las formas en que se ha castigado la homosexualidad a lo largo de los años y alrededor del mundo, sin embargo con esta publicación se echará un vistazo a uno de los episodios más oscuros de la historia, protagonizado por la perversa mente humana: El Santo Oficio de la Inquisición.

Esta institución fue creada en el siglo XIII para perseguir la herejía, aunque con el paso del tiempo el rango de victimas se amplió: presos, fugitivos, mercaderes deshonestos, infieles, madres solteras, brujas, poseídos, prostitutas, rateros, aquellos que estaban inconformes con el orden establecido, libidinosos, y por supuesto, homosexuales.

La condena para estos últimos iba desde la pena a muerte, destierro, trabajos forzados sin goce de sueldo, 100 azotes, aunque si el condenado era de corta edad se reducía la pena a una docena.

Siempre se castigó más severamente a los homosexuales pasivos, y por supuesto la gente adinerada podía negociar su libertad, entablando acuerdos con los jueces; en algunos casos el homosexual rico se libraba de la condena, siempre y cuando mandara en su lugar algún esclavo y pagara una fuerte cantidad como multa.

Pero lo anterior sólo se refiere a las penas consideradas como leves, pues existieron también otros mecanismos crueles y despiadados utilizados por la Inquisición.

Muchos fueron los instrumentos de tortura que se diseñaron, sin embargo, he aquí un breve recuento de los más utilizados para castigar a los hombres que practicaban la sodomía sobre todo en los siglos XVI, XVII y XVIII.

LA SIERRA: A consecuencia de la postura invertida de la víctima la sangre irrigaba el cerebro y esto impedía que el mártir perdiera el conocimiento o se desangrara.

LA CUNA DE JUDAS: El reo era atado e izado y una vez estaba elevado se le soltaba dejándolo caer sobre una pirámide haciendo que, con su propio peso, se clavara la punta de la misma en el ano.

EL EMPALAMIENTO: Este mecanismo de tortura consistía en introducir por el ano de la víctima acostada un puntiagudo palo, posteriormente era levantada y el palo terminaba por atravesar todas sus entrañas, llegando incluso a salir por la boca.

LA PERA: Estos instrumentos se usaban en formatos orales, vaginales y rectales, siendo este último el utilizado para homosexuales. Se colocaba en el recto de la víctima, y allí se desplegaban por medio de un tornillo hasta su máxima apertura. El interior de la cavidad quedaba dañado irremediablemente.


Por Memo

Avatar

Written by Revista G

REVISTA G es una publicación enfocada en moda, entretenimiento, cuidado personal, sexualidad, turismo, entrevistas, reportajes y activismo LGBTI. ¡La revista para el hombre gay con estilo!

Deja un comentario

GALERÍA: ¿Conoces a Charlie?

GALERÍA: ‘Grind n Roll’ por Marco Ovando